ECDD. Elige tu destino. Prólogo.

Buenos días.

Ya tenemos nuestro personaje configurado. Aquí dejo el resultado de las encuentas que faltaban:

Recapitulando. Nos encontramos ante una niña elfa, muy inteligente y paciente, testaruda y despistada como ella sola que será enviada a un mundo científicamente muy avanzado a través de un portal mágico. Esto es lo que habéis decidido, así que preparaos que el viaje empieza ya.

 

PRÓLOGO

 

Hoy te ha costado levantarte. No sabes bien si es porque se acaba tu estancia en la escuela o porque tienes tu examen final. Puede que por las dos cosas. Estás de pie, mirándote en el espejo de tu cuarto de baño. La imagen del espejo te devuelve una mirada cansada, pero nada más verte sonríes y al hacerlo, tus ojos verde oliva sonríen también.

            Eres una niña normal, pero a los ojos de cualquier humano pareces hermosa. No lo eres, al menos eso piensas tú. Sin embargo, tus rasgos exóticos y tus orejas ligeramente apuntadas llaman mucho la atención y hacen que algunas exclamaciones de admiración y sorpresa salgan sin control de la boca de tus compañeros.

            Tienes veinticinco años, pero tu aspecto e intereses son los mismos que los de una niña humana de doce. Es la particularidad de los elfos; viven más, pero maduran más tarde.

            Al cumplir los veinte años, tu familia, grandes amigos del director de la escuela, el maestro Sridêr, decidió enviarte aquí, para formarte como una Dama de Dragón y, aunque al principio no querías, tienes que reconocer que ahora estás encantada.

            Vuelves a mirarte al espejo y tu sonrisa se hace aún más amplia: hay que prepararse para el examen final. Empieza hoy, pero no sabes cuándo terminará. Recoges tu cabellera azul celeste en un copete perfecto y dejas escapar un par de mechones en el flequillo, un poco de coquetería nunca está de más. Te enfundas en tu atuendo de campo: pantalón de algodón ajustado de color negro, camisa también de algodón de manga larga y el tabardo de la escuela. Te pones tu cinturón lleno de saquillos y te echas la mochila a la espalda. Estás lista para ver al maestro Sesyam e iniciar tu misión.

            Sacar las mejores notas está muy bien. Eres la alumna más inteligente de tu clase, y aunque te despistas con facilidad, tu terquedad hace que seas capaz de centrarte cuando estudias. Sin embargo, ser la primera en todo, también implica ser la primera en hacer tu prueba final y, sinceramente, tienes algo de miedo a no saber lo que vas a encontrarte.

            Dejas de darle vueltas a la cabeza, vaya a ser que llegues tarde y recibas una reprimenda y sales de tu habitación rumbo a la sala de portales.

            —Rewa, estás aquí —el maestro Sesyam te sonríe—. ¿Cómo estás?

            El maestro de portales es encantador, es la mejor persona que has conocido nunca. De alguna manera, el pensamiento te da confianza y le devuelves la sonrisa con un tímido asentimiento. Rewa es tu nombre “humano”. Tu verdadero nombre, el élfico, sólo lo saben algunas personas y debe seguir así.

            —Buenos días, maestro —dices por fin.

            —¿Estás dispuesta?

            —Sí —musitas mientras cabeceas afirmativamente—. Más o menos.

            Sesyam estalla en carcajadas, consiguiendo relajarte del todo y haciendo que la mañana se haga luminosa.

            —Me alegro de que estés mejor —añade retomando la compostura—. Es hora de que empiece tu prueba.

            Se te hace un nudo en la garganta y dices que sí con la cabeza.

            —Te abriré un portal al mundo donde has de realizar tu examen. No sabrás dónde ni cuándo es —tragas saliva. Hasta este momento no sabías exactamente en qué consistiría la prueba—. Tu misión: volver a la escuela.

            —¿Sólo es? —se te escapa apenas en un murmullo.

            —Sólo eso y nada menos que eso —la voz del maestro suena completamente seria, y eso te asusta—. No será fácil —sentencia. Luego se dirige hacia ti, te coge de los hombros con ternura y continúa—. Pero si alguien puede hacerlo eres tú.

…si alguien puede hacerlo eres tú.

            Las palabras resuenan en tu cabeza nada más traspasar el portal. Has llegado a un lugar extraño, de paredes y puertas metálicas y unas cristaleras enormes que muestran un cielo negro como boca de lobo. Te acercas a ellos y, lo que descubres te llena de asombro:

Estás en el espacio. Dentro de una especie de carro gigante que parece dar vueltas alrededor de un planeta. Debe de tratarse de una de esas naves espaciales que estudiaste en las clases de tecnología ilm. La cosa se complica, no esperabas nada de esto. Decides echar un vistazo a la habitación y descubres varias cosas: un panel lleno de luces y botones, una puerta a la derecha del panel y otra a la izquierda.

            ¿Qué harás a continuación?

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