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Lo primero que tengo que decir es que Ruben Castillo es un Maestro; con mayúsculas. Según su currículo es profesor de literatura, pero sigo insistiendo que para mí no es profesor, es maestro.

La Cueva de las Profecías es una novelita deliciosa, fácil de leer, con un lenguaje asequible pero no simple, y con un encanto que enganchará a los adolescentes con seguridad… y a los no adolescentes (me incluyo). He leído muchos libros de gente que pretenden escribir para niños o adolescentes y que -a pesar de lo que ellos piensen- no lo consiguen. Pues, escribir para adolescentes no es bajar el nivel literario, sino escribir de forma diferente. Ruben no rebaja el nivel, simplemente lo adapta para que resulte atractivo.

Además, la historia es genial. Empezamos con unos acontecimientos sencillos, cotidianos, bien narrados pero nada que haga sospechar lo que viene después.  Poco a poco nos vamos metiendo en faena, hasta tal punto que, llegados a la mitad de la novela, uno ya no puede parar. Ruben combina realidad y fantasía de forma magistral, de modo que uno ya duda hasta que punto la fantasía lo es o no.

Desde el punto de vista docente -no puedo evitarlo, soy maestro y escritor del género que ando comentando ahora-, he sonreído en varias ocasiones al ver cómo, hábilmente, Ruben introduce situaciones muy comunes en la adolescencia, que a veces llegan a suponer grandes traumas, de forma tan sútil que no chirrían y que pueden, sin embargo, ayudar al lector de forma inconsciente: magnífico.

Una preciosa obra infantil-juvenil, de fácil y rápida lectura que os recomiendo encarecidadmente.

Valoración: Excelente.