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¿Qué puedo decir ya cuando hablo de cualquiera de las obras de J. Vilches? Es un maestro, y quien diga lo contrario miente. Con cada obra, este autor cordobés se supera y deja el listón tan algo que parece imposible de superar para la siguiente ocasión. Sin embargo llega esa ocasión y… ¡zas! Lo vuelve a hacer.

“Irene” es el primer volumen de una larga novela seriada. Esto es una de las mejores cosas que nos podría pasar, porque tendremos literatura de calidad durante mucho tiempo. Pone en la ficha del libro que esta novela entra dentro del género romántico -y ciertamente hay amor, sentimientos y romance entre sus página-, y si el género romántico es como esta novela, juro por lo que sea que me tendré que aficionar a él. Sin embargo, me da en la nariz que “Irene” es mucho más que una novela romántica. Me da en la nariz que “Irene” -como la protagonista del libro-, es mucho más que eso. Jesús es un autor multidisciplinar con una prosa rica y una forma mágica de domar las palabras, y eso se nota en cada frase. Yo me defino a mí mismo como un aprendiz de magia en cuanto a las palabras se refiere, y al leer a autores como Jesús me reafirmo, porque -como ya he dicho-, él es el verdadero maestro.

Como pretendía decir, “Irene” es un fluir pausado de acontecimientos (es el primer volumne de una serie que se prevee larga). Su información se va asimilando sin prisa pero sin pausa, y la vida de los personajes que pueblan la novela van invadiendo nuestro conocimiento cotidiano hasta el punto de que a veces, Ivan, Irene, Pedro y Tristan son más conocidos para mí que mis propios vecinos. Este primer volumen es muy bueno, pero es mayor aún la enorme historia que deja entrever tras sus líneas. “Irene” es, como dicen, una novela romántica, pero decir solo eso sería encasillarla. Estamos ante una historia conmovedora, realista -si no real- que te conquista sin darte cuenta.

Para terminar solo tengo que decir una cosa. Irene existe. Y lo digo con tanta determinación porque la descripción tan exquisita y exhaustiva que el autor hace de este personaje no puede ser inventada. Puede que solo exista en la imaginación del autor, mejor dicho, existiera, porque desde el día en que Jesús la ofreció al mundo Irene ha cobrado vida para siempre.

Valoración: es solo el principio de algo muy grande. ¡Qué más puedo decir!