Lo primero que tengo que decir es que Ruben Castillo es un Maestro; con mayúsculas. Según su currículo es profesor de literatura, pero sigo insistiendo que para mí no es profesor, es maestro.
La Cueva de las Profecías es una novelita deliciosa, fácil de leer, con un lenguaje asequible pero no simple, y con un encanto que enganchará a los adolescentes con seguridad… y a los no adolescentes (me incluyo). He leído muchos libros de gente que pretenden escribir para niños o adolescentes y que -a pesar de lo que ellos piensen- no lo consiguen. Pues, escribir para adolescentes no es bajar el nivel literario, sino escribir de forma diferente. Ruben no rebaja el nivel, simplemente lo adapta para que resulte atractivo.

