Sólo el Principio

Hoy es un día desgraciado. Han muerto dos guardias civiles en Afganistan, sí, y un interprete que llevaban… un iraní nacionalizado español… Qué pena que apenas hablen de ese interprete que es el padre de una gran amiga, que fue allí a ayudar con sus conocimientos del idioma y sus dotes de educador.

Necesito hacer algo por esta gran amiga y su familia. Pienso rezar mucho por todos ellos, pero quería hacer algo más y por ello voy a dejaros un relato que escribí hace tiempo y me hace sentirme mejor a pesar de ser un día nefasto.

Sólo el Principio

SÓLO EL PRINCIPIO

2 horas para el principio.

El médico ha dicho que le quedan tan sólo dos horas de vida. Antonio pensó que no podía ser verdad; cuando evitó que aquel chico fuera mordido por aquella maldita serpiente no se paró a pensar en las posibles consecuencias. —Ha tenido usted mucha suerte, si hubiera sido mordido por otro tipo de serpiente habría muerto en el acto…—Tenía gracia, ¿Acaso importaban unas pocas horas más?

En ese momento esperaba en un apartado de urgencias a que el antídoto llegara a tiempo. Por un instante, y sabiendo inevitable el fatídico desenlace, quedó pensativo; evaluando todos los momentos de su vida. Nada, un completo vacío era lo único que acudía a su llamada. Una vida llena de alcohol, drogas y desamor, justo ahora que pensaba reformarse.

1 hora para el principio.

El antídoto no llega. Antonio no las tenía todas consigo, podríamos decir que no tenía ninguna. Intentaba darle sentido a sus últimos momentos y pensó que quizá, con su última acción, había conseguido salvarse ante los ojos de Dios. Dios, bonita quimera, nunca había creído en Él; y sin embargo ahora…—¿Cómo será el paraíso? —El sonido de su voz le sonó extraño, y más con semejante pregunta pero, ¿Qué podía hacer él? Sólo esperar contra toda esperanza, sólo rezar.

10 minutos para el principio.

Parece ser que la deseada medicina está de camino. Antonio no creía que llegase a tiempo, así que decidió congraciarse con el mundo y consigo mismo. Comenzó a pedir perdón, buscaba con su mirada vidriosa alrededor de su cama y se encontró solo… nadie, ni siquiera una maldita enfermera estaba con él en el último momento de su vida.—¡No dejaré que me invada la desesperación! —gritó en un susurro. Su mirada cansada ya veía el comienzo del túnel, y él, cansado ya lo estaba esperando.

1 minuto para el principio.

El antídoto llega por el pasillo. Antonio ya no tenía conciencia de lo que ocurría en ningún lugar del mundo, y menos en su habitación. Notaba como parte de él se iba.«Mi espíritu o lo que quiera que tengamos me está abandonando», pensó en un último esfuerzo. En ese momento sí había gente en la habitación del hospital. Un médico, dos enfermeras y varios auxiliares corrían de acá para allá gritando en su jerga médica. Pero Antonio ya no podía escucharles.

1 segundo desde el principio.

Antonio está un poco confundido. Estaba elevado sobre lo que hasta entonces había sido su cama. Observaba con cierto aturdimiento todo lo que estaba sucediendo sobre su cuerpo. «¿Ese era yo? », se preguntó sin comprender. Antonio no entendía cómo podía haber añorado alguna vez aquella vida tan dura. En su estado actual no tenía necesidades, y una sensación de bienestar inundaba todo su cuerpo. Sonrió para sí y se dispuso a conocer su nueva «vida».

2 segundos desde el principio.

El conocimiento desborda por cada poro de su «piel». —¿Qué tal estás Antonio? —La voz sorprendió al aludido y miró a su lado izquierdo. Una figura vestida con gabardina de cuero negro lo observaba con mirada inteligente. Durante unas décimas de segundo que parecieron eternas, los ojos de los dos seres se hablaron con la intensidad y la sabiduría de siglos. Y entonces Antonio comprendió. —¡Eres Dios! —exclamó con una sorpresa relativa. El enlutado personaje sonrió imperceptiblemente y respondió con una silenciosa negativa. —Me llamo Kai, soy tu guía—

10 minutos desde el principio.

—¿Entonces esto es solo un estadio intermedio? —la pregunta de Antonio había sido más bien retórica. Kai afirmó en silenció y le explicó —. Tu caso ha sido especial. En general todos los seres humanos avanzáis tras la muerte a vuestro siguiente mundo de desarrollo hacia el Creador, pero tú arriesgaste tu vida por salvar a un inocente… eso es diferente. —Las palabras del «ángel» dejaron a Antonio pensativo. Nunca había pensado que el «Cielo» estaba tan estructurado—. Entonces, lo que propones es; bien que siga mi camino, bien que acepte tu propuesta. ¿Cierto? —Kai asintió levemente con el rostro, y Antonio quedó pensativo.

15 años desde el principio.

Ha pasado mucho tiempo. Antonio ya no se llamaba así. Todos lo conocían como Toni. 15 años después no se arrepentía de haber aceptado la propuesta de Kai. Había sido enviado como «Maestro» a un planeta en desarrollo. Estaba habitado por seres muy parecidos a los humanos, pero mucho más primitivos. Era el enviado de los dioses, pero él sabía que solo era un educador de Dios. Tenía poderes extraordinarios, leía los corazones, y era capaz de sanar, pero ésa era parte de su misión. Cómo podían cambiar las cosas en tan poco tiempo. En su primera etapa siempre había necesitado consejo, nunca había sabido estar a la altura y en esos momentos había sido recompensado con creces.

90 años desde el principio.

Una vez más se ve en la antesala de la muerte. Durante muchos años había ejercido un trabajo sin tacha en aquel mundo maravilloso, pero de nuevo llegaba su hora de encontrarse con Kai, su guía, su «Ángel». Se sentía satisfecho, y esperaba la muerte con tranquilidad. Sus discípulos y amigos rodeaban su lecho por doquier, tristes y confundidos. Al mirarlos no podía evitar pensar en aquella primera vez; tan diferente y sin embargo tan parecida —.No os preocupéis por mí, esto no es el final, es solo un nuevo principio. No estéis tristes, a su debido tiempo lo entenderéis todo—Y con una sonrisa en los labios, abandonó aquella existencia.

Segundo despertar.

Toni espera un solo segundo. —¿Qué tal Toni? —La pregunta de Kai era casi una formalidad. Toni lo observó con curiosidad, vestía de un color verde oscuro muy agradable a la vista. Se sorprendió al no encontrar la gabardina negra. Kai lo miró con una sonrisa divertida y con un tono burlón le preguntó. —¿Pensabas que ya lo sabías todo? Tienes dos opciones, seguir el camino que siguen todos los seres humanos o por otro lado; aceptar mi proposición—…Toni, calló durante unos segundos, y sonriendo exclamó: —¡Es solo el principio! ¿No es cierto?

2 comentarios en “Sólo el Principio

  1. ¡Gracias por este relato! Acabo de leerlo y me ha emocionado. Hasta hoy no me he sentido con fuerzas de leer todos los emails que hasta ahora me habían enviado y al leer el vuestro me he puesto a leer la historia. Gracias de nuevo y gracias por estar allí. Un beso a los dos.

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