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Como sabéis, soy maestro y director de un centro. Estoy harto de que nos bombardén con las pruebas de diagnósticos, escala, resultados pisa, nivel de resultados… Vamos mal, estamos peor que la media europea… Puede que tengan razón, pero no dejo de pensar que nuestros estudiantes son fiel reflejo de sus familias y de sus gobernantes; nuestros gobernantes.

Los gobiernos y políticos de hoy -a expecepción de algunas honrosas almas- son como estos estudiantes que parecer ser, están por debajo de la media europea. Echan la culpa al sistema, a los mercados, a la herencia recibida, a que el perro se ha comido los apuntes, a que se me olvidó la tarea, a que me fui de campo… y la cruda realidad es que suspenden porque no hacen lo que saben que tienen que hacer: estudiar.

La cosa está muy mala, decía yo cuando intentaba estudiar mi primera carrera. Que Dios reparta suerte, porque como reparta justicia no apruebas. Me decía un compañero de piso cuando estudiaba mi segunda carrea. No tengo tres carreras, solo tengo una y de milagro; pero empecé otras dos, más despitado que una cabra en un garaje. Y estos dichos parecen repetirse hoy en día, solo que esta vez, no afectan a un solo individuo -yo hace diez años en los ejemplos-, sino a un país, e incluso a un mundo entero. En realidad, lo que está pasando en España, es como el cuento de la lechera: ¡Que viene el lobo, que viene el lobo! Y el lobo nunca venía, pero ahora, el lobo está encima del cerro. De verdad, que está ahí, encima de la loma. Parafraseando -con algo de sorna por mi parte- a un personaje de la saga de Juego de Tronos: Se acerca el lobo, nadie hace nada por prepararse porque, en el fondo, a pesar de la que está cayendo, creemos que, una vez más, no pasará nada. Que es todo mentira.

Y, por el camino, se van quedando derechos, trabajos, sueldos, recortes, calidad de la enseñanza, de la sanidad… mientras que los eternos pastores -nuestros queridos políticos- todavía no se dan cuenta de que la están “cagando a base de bien”. En fin, al contrario de lo que decía mi amigo: que Dios reparta justicia, porque como siga repartiendo suerte estamos aviados. Como decía Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í: “El viejo orden será enrollado y otro nuevo será desplegado en su lugar”. No estamos viviendo el fin del mundo que los mayas predijeron, pero sí que estamos viviendo el fin de los tiempos como se conocen.

Lo bueno de todo esto, es que basta echar un vistazo a la historia para darse cuenta de que, justo antes de los periodos de explendor de la humanidad, han existido épocas muy oscuras. Esperemos que esto sea solo el preludio de un mundo mejor. Y esperemos que ese mundo mejor sea bueno.

Espero no haberme rayado mucho. Un saludo y mi agradeciemiento a todos aquellos que lean esto.