Estoy aprendiendo cositas nuevas en edición y creación de vídeo, así que por qué no aprovechar para usarlo en clase. Aquí os dejo el resultado:
Categoría: Escuela de Caballeros y Damas del Dragón
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Misión 2. El Braquiosaurio diminuto
Comenzamos la misión 2 y el maestro Sridêr presenta la misión a sus alumnos.
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02. Hablamos con Josema Beza (Los Octaedriles)
Os dejo con la segunda entrega de «Hablamos con», espero que os guste.
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ECDD – Nuevos Aprendices. III Trabajo en Equipo
El ritmo no pare. Tercera entrega del audio protagonizado por los niños y niñas de la clase de 2º del colegio CPR Sierra Alamgrera de Villaricos. Espero que os guste.
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Gamificar o no gamificar, he ahí el dilema.
Decía Roberto Alhambra que gamificar era utilizar dinámicas propias del juego en entornos que no son para nada lúdicos y, desgraciadamente, tienen razón. ¿Por qué digo esto? Pues porque demasiado a menudo, la escuela deja de ser lúdica al pasar a la etapa primaria.
Hay muchos profesores que abogan porque aprender debe costar trabajo, debe costar esfuerzo y que lo de jugar y ludificar son «paparruchas». Podría estar de acuerdo, en parte, pero en general, lo que uno aprende con gusto, nunca se olvida. Por supuesto, el esfuerzo es necesario, pero no tenemos porque abandonar la diversión. Desde pequeños, los niños aprenden jugando: desde lavarse los dientes hasta prepararse la comida. ¿Por qué habría de ser diferente la escuela?
<p class="has-text-align-justify" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Tomaré pues por sentado que gamificar/ludificar es útil. Llegado a este punto, habría que definir qué es gamificar y diferenciarlo de el Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ) y usar los juegos dentro de la clase como herramienta de aprendizaje.Tomaré pues por sentado que gamificar/ludificar es útil. Llegado a este punto, habría que definir qué es gamificar y diferenciarlo de el Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ) y usar los juegos dentro de la clase como herramienta de aprendizaje.Empezando por lo más básico:
Usar juegos en clase puede ser de lo más divertido y útil, pero ni siquiera tiene que estar relacionado con la materia o el contenido que estamos dando. Suelen usarse de forma puntual o incluso tener su propio rincón que se utiliza cuando los alumnos han terminado su trabajo. Digamos que en este caso, los juegos se usan como esparcimiento del alumnado, como descanso.
Si nos atrevemos a dar un paso más, el ABJ es una técnica/metodología en la que podemos utilizar algunos juegos insertos en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, el ajedrez para usar la multiplicación, las áreas y perímetros o la estrategia en batallas históricas; un bingo para hacer dictado de números o un Kahoot para hacer un trivial del contenido del tema correspondiente.
Llegamos al tercer nivel: la Gamificación. La gamificación es una técnica/metodología que utiliza las dinámicas de un juego/vídeojuego para enseñar los contenido propios del currículum. Por ejemplo, los alumnos se convierten en expertos químicos y tienen que resolver una serie de problemas para salvar el mundo (un examen-escape room). O, tal vez, la clase se convierte en una compañía teatral, y cada uno de ellos tiene un rol que desempeñar para representar una obra de teatro (trabajadores del teatro, actores, guionistas…), aunando para ello la asignatura de lengua y de historia, por ejemplo.
Y, una vez aquí, tenemos lo que para mí es lo mejor de lo mejor (siempre que las circunstancias lo permitan). Utilizar la gamificación como herramienta para convertir la clase en otro entorno completamente diferente, donde los alumnos y alumnas se convierten en los protagonistas de su propio aprendizaje y todos los contenidos del currículum se dan de forma integrada. En mi caso particular, mis alumnos y alumnas de tercer ciclo de primaria se convirtieron en aspirantes de la Escuela de Caballeros y Damas de Dragón. Cada uno de ellos debía aprobar el curso a través de las asignaturas de la Escuela: Teoría de Hechizos (Mates), Conocimiento del Mundo Mágico (Naturales), Lengua de los Elfos (Inglés), Lengua de las Hadas (Francés)…
Y esto es el planteamiento teórico de un curso integrado gamificado. Sin embargo, no dudéis que es aplicable a la realidad, pues yo tengo mi programación, con sus actividades, sus rúbricas de evaluación y todo lo necesario para que esté enmarcado en la ley vigente.
Espero que os haya sido de ayuda. Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en hacérmela llegar, ya sea por redes sociales, correo electrónico o comentarios en la entrada.
Un saludo.
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ECDD. Elige tu destino. Capítulo Final.
La opción de revisar los contenedores es más que atractiva, sin embargo, puedes perder un tiempo que marque la diferencia al final. Además, tendrías que abrirlos y que contuvieran algo verdaderamente útil. Del tema de la electricidad, mejor ni hablar. No sabes muy bien si serviría para algo.
Sigues pensando a la velocidad del rayo y, de repente, las lecciones de ciencias naturales del maestro Sridêr vienen a tu cabeza:
Los virus son seres verdaderamente peligrosos. Su única función es buscar el núcleo de una célula viva y usarlo para reproducirse. Una vez dentro de un organismo, son muy difíciles de doblegar, casi imposible si llegan al núcleo. ¡Ah! Pero si impedimos que entren; eso es otra cosa. Fuera del organismo son relativamente fáciles de eliminar. Unos son más resistentes que otros, pero podríamos resumir que, con mucha agua y jabón, podemos liquidarlos.
El maestro terminó aquella explicación con una sonrisa. Como si hubiera hecho una broma con el agua y el jabón, ya que en aquellos días las hormonas y la falta de higiene jugaban malas pasadas en clase.
Tú también sonríes. Ya sabes lo que tienes que hacer.
—Empower —susurras, sintiendo como tus músculos se hacen más poderosos nada más pronunciar el hechizo.
Ya eres rápida, pero inicias una carrera frenética en dirección al virus gigante. Éste, por un momento parece dudar, pero pronto continúa su carrera hacia ti.
Tienes que distraerlo lo suficiente como para llegar a los extintores y la boca de riego. Si todo sale bien, la batalla será breve.
Cuando estás a poco más de tres metros del engendro amagas un cambio de dirección hacia la derecha, con la esperanza de que tu contrincante muerda el anzuelo. ¡Ha picado! En ese momento, dejas caer todo tu cuerpo sobre tu pierna derecha, te impulsas con toda tu fuerza, saltando hacia el otro lado varios metros. Al caer, no te detienes y esprintas para llegar cuanto antes a tu objetivo, con la esperanza de que la treta te haya hecho ganar tiempo.

Llegas a la boca de riego, te giras, y observas que el virus está terminando de recuperarse de tu finta. Perfecto, todo según lo previsto. Ahora toca esperar a que esté más cerca. Un poco más, un poco más… ¡Ahora!
Abres la boca de riego con dificultad, a persa de tu super fuerza, y un chorro de agua a presión impacta de lleno contra tu enemigo. Éste, se para en seco y retrocede un poco.
Es ahora o nunca. Observas a tu alrededor, y ves una docena de extintores distribuidos por todo el almacén. Apenas te quedan unos minutos de super velocidad; tienes que aprovecharlos. Tomas el más cercano y empiezas a rociar al engendro mientras corres a por el siguiente. Has de darte prisa, la presión del agua se va agotando y, aunque parece que funciona, tienes que deshacerte de él por completo.
Sigues con tu carrera, vaciando un extintor tras otro. Notas que las piernas te arden. Los cuádriceps parecen a punto de estallar y tu respiración recuerda a la de un viejo tractor de labranza. Sin embargo, te fuerzas a seguir corriendo, recogiendo todos los rociadores que llegan a tu alcance. Cuando agarras el último, ya apenas trotas como calentando antes de una carrera. Cuando lo vacías sobre lo que era tu enemigo, apenas queda nada de él: una pequeña mancha verde que se diluye con el último tiro de espuma.
¡Lo has conseguido! Pero estás exhausta. Antes de que puedas reaccionar, te desmayas.
Cuando abres los ojos, la luz de la mañana te da los buenos días. Estás en tu dormitorio, en la Escuela de Caballeros y Damas de Dragón. Frente a ti, el maestro Sesyam, te mira con ternura mientras te sujeta la mano.
—¿Cuánto tiempo llevo aquí? —preguntas.
—Tres días.
—¡Tres días? —gritas, llena de asombro.
—Llevaste tus capacidades al límite —responde el maestro de portales—. Lo conseguiste, pero casi no sobrevives de puro agotamiento —termina—. Lo siento.
—¿Lo sientes? —preguntas aún más sorprendida—. ¿Por qué?
—Eso no era lo que tenía que pasar. Así no era tu prueba —dice con tristeza—. Iba a ser más sencilla, pero te encontraste con esto.
—…
—Te he propuesto como maestra adjunta, a mi cargo. Quiero enseñarte todo lo que puedas aprender.
—…
Sesyam sonríe y te suelta la mano con ternura.
—Mañana hablaremos con más calma. Termina de recuperarte y disfruta de tus vacaciones.
Estás abrumada. No sabes muy bien qué pensar, mucho menos qué hacer. El cansancio empieza a apoderarse de ti. Tienes que descansar. Mañana será otro día. Y, casi sin darte cuenta, te deslizas en un placentero sueño donde descansas en tu bosque sobre la hierba fresca de Emporiom.
FIN
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ECDD. Escuela de Detectives. Para mis alumn@s.
Y esto es lo que vamos a hacer en el tercer trimestre. Los enlaces a los contenidos solo estarán disponibles para mis alumn@s en Google Classroom a partir de la semana que viene, pero al menos ya nos vamos haciendo una idea.https://view.genial.ly/5e8def92fba9d40d9e2ddc39/presentation-escuela-de-detectives
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ECDD. Elige tu destino. Capítulo 6
Estás sola. El capitán ha seguido tus instrucciones y ha salido como las balas para avisar a todo el que pueda. Estás frente al contenedor, esperando que lo que quiera que hay dentro lo haga saltar en pedazos y comience el baile. Estás preparada, física y mentalmente. Tienes tu magia, aunque tu poder no es ilimitado y tendrás que elegir muy bien qué hechizos usar antes de agotarte.
Repasas mentalmente todo lo que tienes: hechizo de rapidez, de fuerza, iluminación, inteligencia, tranquilidad, regeneración… No sabes lo que vas a encontrar, pero estás dispuesta a darlo todo.
El ruido de metal retorciéndose te saca de tus pensamientos y te hace mirar tu objetivo. El contenedor se está resquebrajando, comienzan las primeras roturas y, a través de ella, tu visión aumentada comienza a detectar los virus. Son cientos de millones de bolas feas con trompas por toda su superficie, minúsculas, ridículamente pequeñas que tu hechizo de visión verdadera te permite ver con todo detalle. En cuanto te detectan van hacia ti como un enjambre de mosquitos. Sin embargo, tu protección contra la enfermedad hace que resbalen sobre ti, revoloteando a tu alrededor sin hacerte daño. Bloqueas su percepción y te centras en lo que está a punto de salir.

Es tremendo. El contenedor termina de explotar, dejando al descubierto una criatura horrorosa. Una versión gigantesca, como un pequeño dragón dorado, de los microorganismos que te rodean. Te busca. Parece ser consciente de que sus pequeños soldados no pueden hacer nada contra ti, y se enfurece cuando los ve caer por no poder infectarte. De repente, todas sus trompas suenan a la vez, provocando una cacofonía disfónica que suena a cabreo del fuerte. Ahora levita, y comienza una lenta carrera hacia ti. Parece estar midiéndote, pensando la mejor forma de acabar contigo.
No sabes muy bien cómo hacerle frente. Le dijiste a Garrat que era un robot, pero no tienes muy claro que eso sea del todo cierto. Ahora que lo ves de cerca, parece un virus. ¿Cómo pudiste equivocarte aún con el hechizo activo? Tal vez, el contenedor…
El sonido insoportable vuelve a salir de sus trompas, atronando tus oídos y clavándote al sitio. Debes de estar dando una imagen patética. Pero, ¿qué puedes hacer?
Comienzas a moverte, haciendo que el engendro cambie de dirección, buscándote. Caminas en círculo a su alrededor, mientras piensas que puedes hacer. Parece que la fuerza física no te servirá en esta ocasión, pero no tienes una magia ofensiva que pueda derrotarlo con facilidad. Mientras caminas a en torno a él, vas observando el almacén: los extintores contra incendio y una boca de riego; los otros contenedores, perfectamente apilados, tal vez podrían servirte si almacenaran algo interesante; un panel de recarga de las carretillas mecánicas, electricidad, al fin y al cabo; y tus hechizos, seguro que alguno, combinado con cualquier cosa que haya por aquí debería darte, al menos, tiempo.
Ahora crees que es el momento de utilizar la rapidez. Te concentras brevemente y susurras la palabra mágica: quick.
Todo se ralentiza. Los nano virus estás casi parados; están muriendo. El engendro sin embargo no es tan lento. Has ganado velocidad, parece haberse dado cuenta de tu movimiento. Tienes un punto de ventaja, pero muy cortito. El bicho parece una caja de sorpresas.
Bien, ahora eres muy rápida, ¿qué vas a hacer con esa velocidad en los cinco minutos que tienes?


