Ayer terminó la segunda temporada del Ministerio del Tiempo con un capítulo redondo llamado Cambio de Tiempo. Curiosamente, hace ahora un par de meses, iniciaba yo mi proyecto integrado basado en esta maravillosa serie con un nombre muy parecido: Tiempo de Cambio.
Estamos terminando la misión 4 y con ella el trimestre y el curso. La valoración no puede ser más positiva. El Ministerio del Tiempo me ha abierto una puerta al infinito, y espero cruzarla muchas veces para que mis futuros alumnos lo aprovechen.
Os dejo los materiales terminados, por si alguno quisiera aprovecharlos. Y recordad que en mi canal de YouTube: Pedro Camacho Escritor, podréis encontrar todos los vídeos que acompañan al proyecto.
Gracias a todos lo que han hecho posible este proyecto. En especial a los hermanos Olivares. Estoy en deuda con vosotros.
Como cada final de misión, aquí estoy para poner a vuestra disposición el material que he utilizado. Además, ya sabéis que en mi canal de YouTube (Pedro Camacho Escritor) podéis acceder al material audiovisual que hemos utilizado.
Antes de hacerlo, no obstante, me gustaría hacer una breve reflexión.
Como consecuencia del nuevo método de trabajo, he eliminado el clásico examen de final de unidad… tal vez sea un error, tal vez sea prematuro. Mis alumnos de sexto están tan arraigados en la cultura del examen que, cuando descubrieron que no iban a hacerlo, comenzaron a bajar su rendimiento diario. Desde mi punto de vista, una de las principales tareas de los maestros es tratar de invertir la cultura de la foto puntual que son los exámenes. Sin embargo, he descubierto con decepción, que habrá que hacerlo poco a poco.
En fin, lo prometido es deuda, aquí tenéis los enlaces a los documentos.
No todo iba a ser Ministerio del Tiempo, aunque casi.
En la asignatura de Valores Cívicos (para aquellos alumnos que no quieren dar religión), estoy llevando a cabo una partida de rol. En el primer trimestre seguimos el libro de texto, en el segundo me inventé un entorno para jugar con ellos a rol, y en el tercero estamos jugando a este magnífico juego de Nosolorol: Magissa.
Los alumn@s se lo están pasando genial (yo también), y con esta aventura, están aprendiendo a trabajar en grupo (cuesta mucho), a sentir y a ponerse en el lugar del otro. También surgen problemas y no es fácil manejar a siete alumnos. Pero lo bueno supera a lo malo.
No sé si el tiempo me lo permitirá, pero intentaré ir subiendo pequeños retazos de las historias que surgen tras las sesiones. En esta ocasión, os presento a uno de los personajes: Torian, el fauno. Está magníficamente interpretado por Olga.
Espero que os guste.
Magissa. Una historia de amigos.
Fauno. Por Virginia Berrocal
I. Torian, el fauno.
El joven fauno se plantó frente al cartel, sorprendido. En un árbol en mitad del Bosque Tranquilo nada menos. Era, cuanto menos, poco frecuente. Se acercó al pergamino, con el sonido de sus pezuñas amortiguado por la sotobosque.
“Certamen de lucha en la Villa de Narán. Participa y gana un gran premio. Mañana”.
El anuncio tampoco era frecuente pero, teniendo en cuenta que había pasado por allí pocas horas antes, mañana debía de significar justo eso: mañana.
Torian era un joven fauno, casi un niño. Sin embargo, desde que un par de años atrás se desatará la Maldición del Desvanecimiento, era uno de los mayores de entre su pueblo. Aquello trajo gran pesar a la comunidad feérica: todos los padres y madres de la región desaparecieron mágicamente, y nunca más se supo…
Comenzó a moverse a través del bosque, tendría que avisar a su amigo Honchao, tal vez mereciera la pena echar un vistazo en Narán.