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A todos los alumnos que pasaron por mis aulas, a los que están ahora y a los que estarán en el futuro. A todos vosotros va dedicada esta entrada.

Es una pena que vivamos en un mundo donde la educación ha perdido el norte, porque fuisteis, sois y seréis meros números mientras la situación no cambie. Habéis vivido la tensión de estudiar los exámenes, esperar para recibir la nota y llorar cuando no salía bien. También habéis suspirado cuando la nota era buena, pero habéis vivido una etapa que debería estar destinada a jugar y a pasarlo bien con una presión que no os corresponde. ¡Ánimo! Saldréis adelante, lo sé. Al menos la mayoría de vosotros.

Siempre nos centramos en lo malo, siempre en las cosas que no podemos arreglar, siempre en lo que otros equivocan. Hoy os pido que cambiemos esta forma de pensar: ¡sed felices! Olvidaos de los malos rollos, disfrutad vuestra infancia, vuestra adolescencia, coged lo mejor de cada persona, de cada maestro, de cada compañero y no os fijéis en sus cosas malas. Lo que no os interese, dejadlo.

Es cierto que se os pide más que a los adultos, que no se os pasa ni un desliz. Es cierto que la escuela, los deberes, los exámenes, las extraescolares… son demasiado, a veces. Todo eso es cierto, pero también es cierto que debéis esforzaros. No por aprobar y sacar un 7 o un 8, o sacar un positivo aquí o allí. Debéis esforzaos para aprovechar cada oportunidad que se os presente de vivir la vida, de aprender las cosas maravillosas que ofrece y para saber que todo eso tiene un lado oscuro que debéis conocer, para no caer en él.

Os lo vuelvo a repetir: ¡sed felices! No dejéis que nada os estropeé la felicidad y sabed que, para que vosotros podáis ser, tenéis que permitir que los que están a vuestro alrededor también lo sean.

Tenéis en vuestro interior un potencial que no puede medirse. El día que os deis cuenta de vuestra fuerza, el mundo entero temblará con vuestro poder.

Con mucho carino. El Maestro Sridêr.