Seré conciso. Estoy decepcionado con la sociedad española. Con los políticos ya estaba, pero con la sociedad no.

Dicen por ahí que quien no vota no tiene derecho a quejarse, puede que tengan razón. Pero quien vota sin pensar tampoco tiene ese derecho.

Que nadie de los que han votado sin pensar venga quejándose ahora de que España está muy mal, de que hay que ver cómo son los políticos, que si patatín que si patatán…

Ahora, a toda esta gente, lo siento, pero ajo y agua. Haberlo pensado antes.