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El Legado de la Profecía ISINOPSIS

Una Profecía élfica vaticina una gran guerra en la Tierra Antigua…
Los bárbaros de los desiertos del norte han sellado sendos pactos con orcos, elfos
oscuros y demás seres de oscura naturaleza, dispuestos a conquistar los reinos
libres.

Los hombres están divididos, los enanos y los altos elfos asediados en sus respectivas tierras. Se impone la necesidad de buscar aliados y hacer frente a la maldad que se extiende inexorablemente.
Y, en medio de este  torbellino, se encuentran un joven herrero y su huargo blanco, ajenos a lo que  el destino les deparará…

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OPINIÓN PERSONAL

Voy a empezar esta reseña por sus punto débiles, de ese modo me explayaré después en todo lo que me ha gustado de la novela, que ha sido mucho.

Principalmente, el texto tiene un problema de revisión -esto sucede a veces cuando los autores no tenemos a mano nadie que nos revise el manuscirto-, problema al que se le está poniendo solución, me consta, y que quedará resuelto en la próxima edición que no tardará en caer. Una vez arreglado esto, la saga del Legado de la Profecía ganará mucho.

En segundo lugar, y esto no es un problema propiamente, nos encontramos ante una historia que transcurre en la “Tierra Antigua”, un lugar donde las localizaciones, razas, historia y personajes nos traen los ecos de otros universos literarios y de juegos como los de Tolkien, Dragonlance o Warhammer Fantasy. De todos modos, digo que no es un problema, porque tal vez para otros pueda serlo, aunque no para mí, desde luego. Cuando comencé a leer las páginas de este libro tuve una sensación particular: sentí que estaba como en mi casa, para luego darme cuenta de que no. Estaba en un hogar muy acogedor, muy familiar, pero ni mucho menos mi casa. Pero esto me sirvió para coger la historia con mucho cariño e impregnarme en ella sin sentirme un extraño. Quien lea la reseña tendrá que decidir si eso es lo que quiere o no.

Metidos ya en faena, tengo que decir que el estilo de Abel es fluido, descriptivo cuando es necesario y ligero cuando la situación lo precisa. Al principio no me gustó que hubiera tantos frentes abiertos, porque cada capítulo me transportaba a otro plano de acción y me quedaba con las ganas de seguir leyendo. No me habría importado si solo hubiera un par de tramas, pero había muchas. Sin embargo, conforme pasaba el libro y con él la acción de la novela, ese disgusto fue desapareciendo, pues Abel es un magistral manipulador del tempo y ha conseguido una historia harto coherente. No parece sobrar nada, y si acaso eché algo en falta fue que desarrollará algo más algunas de las batallas, pero eso es un gusto totalmente personal.

Lo dicho, acabo de comprar el segundo libro, y tras mi nueva relectura de El Hobbit (esta vez en versión original) me pondré con él para seguir las aventuras de Velthen y compañía.

Enhorabuena, Abel.