Hace unos días, publicaba esta reseña en la revista Lupus in Fabula.
Editor: Ilarión Ediciones; Edición: 1
Colección: Serie Fantasía
Idioma: Español
ISBN-10: 8415310080
ISBN-13: 978-8415310082

Hace unos días, publicaba esta reseña en la revista Lupus in Fabula.
Editor: Ilarión Ediciones; Edición: 1
Colección: Serie Fantasía
Idioma: Español
ISBN-10: 8415310080
ISBN-13: 978-8415310082

Aquí os dejo mi segunda vídeo reseña, primera de la que espero sea una larga lista.

Mientras mis alumnos trabajan sobre un muñeco barra muñeca de papel, para decorar los pasillos el próximo 30 de enero, día de la Paz, mi mente divaga y se hace preguntas. Será que voy a cumplir 38 años (sí, los mayores que yo dirán que no son ná, y los que son más jóvenes no se imaginarán lo que es llegar a los 40). El caso, es que viendo mi vida no me puedo quejar: tengo un trabajo que me gusta (no pretendo dar envidia), tengo una familia espectacular y, de momento, la salud me respeta. Estoy, como siempre y quizá por mi situación, buscando nuevas metas: traducir, corregir, escribir… incluso pintar miniaturas de Warhammer. Y es que mi mente no descansa.
Sueño que con el tiempo, tal vez me dedique tan sólo a escribir, o tal vez monte una editorial a mi gusto. Me daría igual perder dinero, si tuviera ese dinero para perderlo. Pero desde hace años, albergo el deseo de publicar a mucha gente, muchas historias que me encantan y que no han tenido suerte o difusión. Como veis: divago.
También sueño que, con el tiempo, podría montar un cole. Una escuela donde no habría deberes ni exámenes, pero donde todos los niños y niñas aprenderían a seguir sus sueños.
Como también sueño que, con el tiempo, conseguiría un máster en traducción -por ejemplo-, y me pasaría a darles clase a los adolescentes de secundaria: esos grandes olvidados.
Pero dicen que los sueños, sueños son… ¿o no?
Un saludo y un abrazo. 😀

Maquetación: José Francisco Riera Díaz
Enlace de Compra: http://rolero.org/tienda/juegos-de-rol-y-educacion/
Género: Trabajo fin de grado
Sinopsis
¿Habíais pensado alguna vez en los juegos de rol como una herramienta educativa? Pues resulta que hay gente que sí lo ha hecho, y Jesús Magaña lo ha investigado, creando un documento que ahonda en esta idea y analiza las posibles implicaciones.
Opinión Personal
Lo primero que me gustaría señalar es el carácter investigador que tiene el presente documento. Trata dos de mis principales pasiones: la educación, el rol y la forma de entrelazarlos. Partiendo de la base de que se trata de un trabajo de fin de grado, esta reseña no es como las que suelo hacer, ya que no voy a hablaros de calidad literaria ni de intensidad de la trama ni de la profundidad de sus personajes.
Sin embargo, este libro tiene un poco de todo eso pues, tras una investigación profunda y un trabajo bien organizado para su elaboración, uno puede atisbar el obejivo final de Jesús: unir sus dos pasiones en una sola para dar algo que mejore los resultados de ambas por separado. Y creo que, está aún lejos de conseguirlo, aunque no se le puede reprochar porque, como el mismo viene a decir, lo que se establece en el presente trabajo es una piedra de toque, una base a partir de la cual, otros investigadores y creadores puedan seguir mejorando el producto final.
Dicho esto, solo puedo añadir -como punto no tan positivo-, que a dia de hoy, con las normativas legales actuales, las ratios reales de los centros y otras lindezas, sus actividades propuestas y la aplicación de las ideas contenidas en el texto, son de difícil aplicación. Pero, por otro lado, ¿quién dijo que cambiar una tendencia sería fácil?
Por todo ello, le doy la enhorabuena a Jesús.

En este mundo literario en el que vivimos, el oficio de escribir ha sido definido de muchos modos. Abunda el pesimismo entre escritores, que se quejan de que no se valora su trabajo, que la editoriales pasan de los buenos escritores, que el mundillo es cruel. No soy yo de los que me quejo, y esta ocasión no va a ser diferente, pero es cierto que, a veces, uno pierde la moral y amenaza con mandarlo todo al garete (expresión que he leído infinidad de veces y queda un poco cursi, creo).
Cuando terminas una obra, después de haber pasado por los lectores de confianza, empiezas a moverla para intentar publicarla. Antaño lo hacía así, con la esperanza de encontrar una editorial que avalara mi trabajo y apostara por mí. Ahora no siempre me parece lo más adecuado, sobre todo, dependiendo de las características de la obra. Lo cierto es que con este proceso se curte al escritor para futuros fracasos: rechazos, decepciones, valoraciones condescendientes, excusas de guión y, a veces, incluso recomendaciones de no mover más la obra porque no vale la pena. En esos momentos, tras un caída dolorosa, es cuando saco mi resistencia y mi autoestima para levantarme y seguir adelante. Generalmente, vives esos momentos en soledad, y más adelante pueden pasar dos cosas: la obra rechazada vive sin pena ni gloria en los almacenes de la autoedición o, independientemente del número de ventas, esa obra se alza sobre sus cenizas y vive en la mente de unos pocos.
Y esto, afortunadamente, es lo que ha pasado con Talia, la Brujita y el Espejo. Puede que nunca sea un superventas, pero, después de ver a una treintena de padres y niños disfrutando con las ilustraciones que David Agundo les dedicaba en sus libros, después de ver como reinaba un silencio absoluto durante la lectura del primera capítulo, como en clase, mis alumnos venían para decirme lo que les había gustado el cuento, después de escuchar las valoraciones de algunos compañeros maestros… Después de eso; estoy feliz.
Os dejo lo que me escribía una compañera de carrera de magisterio de Jaén tras leer el cuento para ilustrar mi idea:
«Me he leído el libro este finde. ¡Me ha encantado! Me he reído mucho también. Es muy divertido, ameno y didáctico. Quiero otro para regalarlo en Reyes».
Gracias, Nieves. No sabes cuánto me han llenado tus palabras.
En fin, solo quería contarlo. Un saludo a todos.

El próximo 15 de noviembre sábado, presentamos en Canicas Ocio Infantil a las 11 de la mañana mi cuento con ilustraciones de David Agundo: Talia, la Brujita y el Espejo. Originalmente iba a ser el 22 pero lo hemos adelantado por motivos de agenda.
Lo primero que tengo que decir de este, el cuarto volumen de la saga La Flor de Jade, es que es distinto, diferente.
Cuando comencé la lectura, estaba deseando conocer como avanzaban los acontecimientos de la magnífica ópera épica que era el anterior capítulo: El Libro de los Herederos. He de confesar que no fue lo que yo esperaba… afortunadamente. No noté nada especial en las primeras páginas, más allá de la calidad literaria a la que nos tiene acostumbrado el autor y a que las tramas seguían por donde las habíamos dejado y eso me llenaba de gozo; información nueva y jugosa al fin y al cabo.
Sin embargo, cuando quise darme cuenta, la novela dejó de ser literatura de fantasía épica, para convertirse -por primera vez en toda la saga- en un libro principalmente de personajes. En realidad, de mucho más que personajes. Me explicaré. Por primera vez en mi vida (puede que se deba a que tampoco he vivido ni leído demasiado), los personajes perdieron esa dimensión para transformarse en «almas» -aceptemos el convencionalismo, como diría uno de sus personajes- tan reales o más que uno mismo. Me quedo sin palabras para expresar lo que esta novela me ha hecho sentir. Los personajes, la historia, el género, el estilo… TODO trasciende para convertirse en mucho más de lo que nominalmente es. Estos cientos de páginas superan lo meramente literario para esbozar una concepción del Universo que encierra mucho más que lo que podría mostrarnos una simple cosmogonía.
El Libro de las Alianzas pondrá todo patas arriba. No es que de una vuelta de tuerca al universo fantástico, no. Es que -lo digo desde mi ignorancia- da una dimensión mucho más profunda y real de una historia que va camino de tornar su hache inicial en mayúscula.
Puede que intentando explicaros lo que me han transmitido las letras de Jesús B. Vilches, sólo haya conseguido confundir al hipotético lector de esta entrega. Pero, tanto si lo he hecho como si no, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta saga, pues al llegar hasta aquí os veréis recompensados. Solo puedo soñar con lo que pasará en el próximo y definitivo libro.
¡Enhorabuena, Jesús!
Valoración: Excepcional.
P.D. Mención aparte tiene la portada de Charro. Pero para eso no necesitáis que yo os diga nada: os basta con contemplarla.
Como muchos sabéis, soy maestro. Es una de mis pasiones y hoy celebramos la fiesta de fin de curso. Después de la actuación que hemos hecho los alumnos de mi clase y yo, me esperaba la sorpresa más inesperada y agradable de mi vida. Y ahí entra en juego mi segunda pasión.
Los padres y madres de mi clase hoy me han sorprendido con un regalo, pero no con uno cualquiera, sino con uno que me ha tocado el corazón. Cada uno de ellos ha comprado uno de mis libros (Caballero de Dragón) de modo que esta tarde he tenido la mejor firma de ejemplares de mi vida. Son niños y niñas de 6 y 7 años, pero ya forman y formarán parte de mi vida para siempre. Ha sido un placer poder dedicarles unas palabras a cada uno de ellos para que, cuando sean mayores y yo lo sea aún más, se acuerden de aquel maestro loco que les daba clase a principio de la etapa de primaria.
Tenías razón, Carlos; esos preciosos bolígrafos eran solo una herramienta para lo que vino después. De todos modos, también me han encantado.
Hoy no puedo hacer otra cosa que agradecer a todos y cada uno de los padres y madres que me ha hecho feliz y a sus hijos e hijas -mis alumnos-, porque durante casi una hora he sido el ser vivo más feliz sobre la tierra. Aún ahora tengo esa sonrisilla de bobalicón en la cara. Gracias.
Os dejo unas fotos de la firma, porque hoy, verdaderamente, he sido un escritor importante.
No puedo expresar con palabras, a pesar de que son mi oficio, el sentimiento de orgullo, de incredulidad, de confusión… que experimento cada vez que observo las magníficas ilustraciones que representan a personajes que han salido de mi imaginación.
Es un privilegio, lo tengo muy claro pues, si ya empezaron a cobrar vida cuando las ideas que de ellos tenía se plasmaron en el primer relato, en la primera novela; ahora con las impresionantes ilustraciones que tengo de ellos se convierten en personajes reales.
Cuando pasa el tiempo, ¿en qué se diferencia un recuerdo real de uno ficticio? ¿Qué diferencia hay entre una persona que conociste de pasada y unos personajes que conoces al milímetro porque han salido de tu interior o están perfectamente definidos en un libro y que, además, tienen una imagen visual que te permite soñar con esos rasgos?
Cuando veo a Bastian, a Venus, a Yelian o Sarena —entre otros—, me doy cuenta de que forman parte de mí y que, de alguna manera, son tanto o más reales que muchas de las personas que me rodean. Porque, al fin y al cabo, y como ya he preguntado antes, ¿en qué se diferencia una vivencia real de una ficticia? En que uno sabe cuál fue la real y cuál no. Pero, ¿y si uno no quiere saberlo? ¿Y si por un momento juego a que…?
Gracias a Paco Palacios, David Agundo y Javier Charro por hacerme feliz.