Lo primero que tengo que decir de este, el cuarto volumen de la saga La Flor de Jade, es que es distinto, diferente.
Cuando comencé la lectura, estaba deseando conocer como avanzaban los acontecimientos de la magnífica ópera épica que era el anterior capítulo: El Libro de los Herederos. He de confesar que no fue lo que yo esperaba… afortunadamente. No noté nada especial en las primeras páginas, más allá de la calidad literaria a la que nos tiene acostumbrado el autor y a que las tramas seguían por donde las habíamos dejado y eso me llenaba de gozo; información nueva y jugosa al fin y al cabo.
Sin embargo, cuando quise darme cuenta, la novela dejó de ser literatura de fantasía épica, para convertirse -por primera vez en toda la saga- en un libro principalmente de personajes. En realidad, de mucho más que personajes. Me explicaré. Por primera vez en mi vida (puede que se deba a que tampoco he vivido ni leído demasiado), los personajes perdieron esa dimensión para transformarse en «almas» -aceptemos el convencionalismo, como diría uno de sus personajes- tan reales o más que uno mismo. Me quedo sin palabras para expresar lo que esta novela me ha hecho sentir. Los personajes, la historia, el género, el estilo… TODO trasciende para convertirse en mucho más de lo que nominalmente es. Estos cientos de páginas superan lo meramente literario para esbozar una concepción del Universo que encierra mucho más que lo que podría mostrarnos una simple cosmogonía.
El Libro de las Alianzas pondrá todo patas arriba. No es que de una vuelta de tuerca al universo fantástico, no. Es que -lo digo desde mi ignorancia- da una dimensión mucho más profunda y real de una historia que va camino de tornar su hache inicial en mayúscula.
Puede que intentando explicaros lo que me han transmitido las letras de Jesús B. Vilches, sólo haya conseguido confundir al hipotético lector de esta entrega. Pero, tanto si lo he hecho como si no, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta saga, pues al llegar hasta aquí os veréis recompensados. Solo puedo soñar con lo que pasará en el próximo y definitivo libro.
¡Enhorabuena, Jesús!
Valoración: Excepcional.
P.D. Mención aparte tiene la portada de Charro. Pero para eso no necesitáis que yo os diga nada: os basta con contemplarla.


Parece evidente que el sector editorial está cambiando. Tal vez no lo haga desde arriba, pero son cada vez más las editoriales pequeñas las que apuestan por editar de forma diferente. No les queda otra, el formato digital se ha convertido en un caballo de batalla poderoso, donde escritores independientes se montan para dar a conocer su trabajo.
Hecho la vista atrás, y me doy cuenta de que este año 2012 me ha traído lecturas en formato digital. Los actuales precios de los e-books y de sus aparatos de lectura, de repente hacen que este formato electrónico sea muy atractivo. Ya os digo que, aproximadamente el 80% del material que he leído en 2012 es digital, y seguramente se incremente en este años 2013. Muchos autores nos hemos dado cuenta de que tenemos salida a través de este nuevo mercado, pero es que muchas editoriales que no trabajaban así, parece que empiezan a darse cuenta.
Mi editorial (Edimater) es una de ellas. Apostó por el formato digital hace algunos años y pagó la novatada. Pero ahora, a través de Amazon principalmente, intenta resarcirse de la «convidá» y ha decidido bajar los precios al máximo, incluyendo promociones especiales que dejan, por ejemplo, La Elegida de los Dioses (de un servidor) a 0,89€ cuando en formato papel su precio es de 10€. Con estos precios (el resto de e-books de la editorial están a 2,68€) a uno si le apetece comprar estos productos. Será cuestión de tiempo que el resto de editoriales «grandes» empiecen a tomar ejemplo porque, por mucho que quieran retrasar el avance tecnológico, les va a resultar imposible.
En fin, solo son reflexiones de un escritor, pero creo que van en la buena dirección. Disfruto como el que más leyendo un libro en papel. Tengo mi biblioteca personal atestada de estos libros, pero creo que el digital tiene tantas o más virtudes que el analógico, y con el tiempo no le veremos ni una pega. Si añadimos títulos como Allwënn, Soul&Sword, pensado en exclusividad para este formato (seguro que muchos otros seguirán este camino), creo que sobran más argumentos y discusiones.








